Cómo elegir las palabras de una sopa de letras

Cuántas palabras caben en cada tamaño de cuadrícula, por qué una palabra necesita al menos tres letras, y el fallo de lista que deja mal impresa la solución.

El número de palabras lo decide la cuadrícula, no el tema. Una cuadrícula de 7x7 admite de cinco a ocho palabras cortas, una de 10x10 de ocho a doce, una de 15x15 de doce a veinte y una de 20x20 de dieciocho a veinticinco. Nuestro generador busca que 30 de cada 100 casillas lleven la letra de una palabra en el nivel fácil, y 58 de cada 100 en el más difícil, y por eso la misma lista vuelve en una cuadrícula más pequeña cuando subes la dificultad. Si te pasas de ahí, la colocación deja de converger: te sale una cuadrícula que ha costado diez intentos y que aun así tiene una esquina vacía.

La palabra más larga marca el suelo. Una palabra de doce letras no cabe en una cuadrícula de 10x10 en ninguna dirección ni con ninguna semilla aleatoria, así que la cuadrícula tiene que crecer hasta 12x12 como mínimo antes de poder decidir nada más. El techo lo pone el papel y no la aritmética: pasadas las 32 casillas de lado, una hoja A4 deja casillas de menos de 5 mm y las letras dejan de leerse. Una sola palabra muy larga entre diez cortas te cuesta, por tanto, la hoja entera, porque la cuadrícula crece por esa palabra sola y el resto flota en el relleno.

Por debajo de tres letras una palabra no puede esconderse, y el motivo es aritmético y no de gusto. Una cuadrícula de 15x15 contiene alrededor de 1.500 lecturas de dos letras en las ocho direcciones, frente a 676 pares de letras posibles, así que una palabra de dos letras aparece unas dos veces por pura casualidad la pongas donde la pongas. Con tres letras la cuenta es de unas 1.560 lecturas frente a 17.576 combinaciones, cerca del 9 por ciento, que ya es bastante raro como para trabajar con ello. Por eso DO y RE se caen de una lista de notas y SOL se queda.

El fallo que arruina una hoja es una palabra contenida dentro de otra. Pon MAR y MARIPOSA en la misma lista y cualquier cuadrícula posible contiene MAR dos veces: una dentro de MARIPOSA y otra donde se colocó MAR. El niño que rodea el MAR de MARIPOSA tiene razón, y la solución que has impreso dice lo contrario. Ninguna cuadrícula arregla esto, porque el fallo está en la lista: quita una de las dos, o cambia MAR por MAREA o por OCÉANO.

La misma trampa funciona del revés, y esa no la ve nadie. ARROZ y ZORRA no se contienen la una a la otra en el orden de lectura, pero una cuadrícula que lleva ARROZ lleva ZORRA leída desde el otro extremo, y la solución hay que comprobarla en las ocho direcciones sea cual sea la dificultad elegida. ROMA y AMOR, SOL y LOS, RATA y ATAR, ANIMAL y LAMINA se comportan igual. Dale la vuelta mentalmente a cada palabra corta y vuelve a leer la lista.

Los palíndromos son la excepción, y son seguros. RADAR colocado una vez se lee igual del derecho y del revés sobre las mismas cinco casillas, así que en la hoja de soluciones es una sola raya de lápiz y no dos. OSO, ORO, SOMOS, ANILINA y RECONOCER se comportan con normalidad. Una herramienta que cuenta lecturas en vez de contar casillas los rechaza y luego falla sin decir por qué, y conviene saberlo si otro generador te ha rechazado la lista.

Los espacios y los acentos desaparecen de camino a la cuadrícula. OSO PARDO se convierte en OSOPARDO y ocupa ocho casillas seguidas; no hay forma de meter un espacio en una cuadrícula de letras sin decirle a quien resuelve dónde se parte la palabra. CAFÉ pierde su acento por un motivo más afilado: si la letra acentuada se quedara, sería el único carácter raro en un campo de relleno aleatorio, y anunciaría el principio de la palabra desde el otro lado del aula. La grafía correcta sobrevive en la lista de palabras impresa debajo de la cuadrícula, que es donde sirve para algo.

La comprobación de antes de imprimir lleva un minuto. Ordena la lista de la palabra más corta a la más larga, coge las tres o cuatro más cortas y pregúntate si cada una aparece dentro de alguna de las otras, del derecho o del revés. Para veinte palabras eso son unas sesenta comparaciones en vez de cuatrocientas, porque solo una palabra corta puede esconderse dentro de una larga. Nuestro generador rechaza una lista así y te dice cuáles son las dos palabras, pero la mayoría de las herramientas no lo hacen, y un duplicado que descubres en papel el lunes por la mañana lo descubres delante de la clase.